Solvencia futbolera: El balón como agente económico

Actualizado: 24 ene 2021

Por Adriana Espinosa


Uno de los retos más grandes que enfrenta actualmente el futbol femenino es la dependencia económica. Al igual que millones de mujeres en el mundo, jugadoras y equipos en esta rama del deporte se ven limitadas a las inversiones y patrocinios que sus contrapartes masculinas determinan. Por supuesto, existen excepciones que sirven como ejemplo de que el futbol femenino es rentable, solvente. Incluso, es posible remontarnos casi un siglo atrás para hablar de unos de los hitos más importantes en el futbol femenino: cuando un equipo de mujeres ayudó a Inglaterra a enfrentar la crisis provocada por la Primera Guerra Mundial.


El motor de un país

Alfred Frankland podría ser considerado uno de los empresarios más importantes en la historia de Gran Bretaña, o por lo menos uno de los más visionarios. El originario de Blackpool, dedicó gran parte de su vida a fabricar locomotoras, municiones y tambores, entre otros artefactos que se vieron beneficiados por la guerra. La fábrica a la que perteneció, Dick, Kerr’s and Company Ltd, logró mantenerse durante el conflicto bélico desatado en Europa entre 1914 y 1918 gracias a su abanico de productos, pero también al número de mujeres que, ante la ausencia de hombres, se convirtieron en la mano de obra de la compañía. Sin embargo, no fue su trayectoria como fabricante lo que hizo de Frankland un personaje destacado en la historia del futbol, sino lo que vio e hizo más allá de la fábrica. Durante sus descansos, las trabajadoras invertían parte de su tiempo en jugar futbol entre ellas o contra los niños que habitaban en la zona, partidos que, con un buen manejo e inversión, podrían retribuir más que los dulces que se apostaban.


Sostener una nación en guerra no es cosa fácil, pero Alfred sabía que era posible con el apoyo de las mujeres, por lo que un equipo de futbol femenino no parecía una mala idea. De esa manera, Frankland se planteó recaudar fondos a través de partidos de futbol, fundando en 1917 el equipo Dick Kerrs Ladies. Su primer encuentro lo disputaron el 25 de diciembre del mismo año con una asistencia de diez mil personas. El partido recaudó 200 libras, que actualmente son cerca de 40,000 (poco más de 53 mil dólares). En septiembre de 1919 se enfrentaron al Newcastle United Ladies, recaudando lo que se estima fueron 250,000 libras actuales. El término de la guerra, lejos de poner fin a los partidos, llevó a las Dick Kerrs Ladies a disputar otros encuentros en Everton, Liverpool y Manchester para recaudar fondos a favor de los ex militares y desempleados. Se estima que en total se reunieron más de 100,000 libras para ayudar a familias inglesas, lo que llamó la atención del viejo continente, abriendoles las puertas para disputar partidos en otros países. Desafortunadamente, el éxito del equipo fundado por Frankland no fue suficiente y las críticas, además de la desaparición de la fábrica, terminaron con lo que pudo ser una época de esplendor para el futbol femenino.



Pese a transcurrir un siglo desde la historia del Dick Kerrs Ladies, este equipo inglés debe servir para demostrar lo que el futbol femenil puede lograr en términos económicos. Un fenómeno que se repitió en Francia, que en 2019 se vio favorecida por la justa mundialista. Más de un millón de personas visitaron el país galo, apoyando el turismo, mientras más de 1,000 millones de espectadores tuvieron puesta su atención en Francia. En cuanto a la economía, el Estado Francés sumó 284 millones de euros a su PIB (Producto Interno Bruto), y obtuvo una ganancia neta de 108 millones de euros. Por supuesto, esto no solo es resultado de la buena publicidad y aumento de medios de comunicación pues, el nivel de las selecciones ha sido, sin duda, el más elevado hasta el momento. Esto como consecuencia del trabajo de equipos como Wolfsburg, Barcelona, Chelsea, Arsenal, Lyon o PSG, que en años recientes han sabido apostar por el futbol femenino. Así, las estadounidenses dejaron de ser las únicas protagonistas, teniendo a ídolos como Miedema, Hermoso, Martens y Popp (entre otras), compitiendo.


Apuesta por el futbol

Si bien la independencia económica permitiría a clubes femeninos obtener y gestionar recursos propios, no podemos demeritar lo que algunos patrocinadores compartidos significan para nuestro futbol. En 2019, las empresas Nike y Visa, se convirtieron en patrocinadores principales de la Unión de Federación Europeas de Futbol (UEFA) en su rama femenina, mientras este año la empresa Pepsico firmó un contrato con la misma confederación hasta 2025. Tres empresas que han contribuido a incrementar la publicidad del futbol femenino, atrayendo más seguidores a competencias como la Champions o Eurocopa. Asimismo, en el caso de la marca deportiva Nike, desde 2018 ha implementado nuevas estrategias de marketing, colocando carteles de jugadoras profesionales. Una acción que, contrario al uso de modelos, permite dar visibilidad a las futbolistas al forjar una verdadera imagen de éstas, además de permitir ser conocidas por un público más amplio.


A nivel nacional, la FA Women’s Super League sigue siendo un referente. Pese a dejar de ser patrocinador de la Premier League en 2016, el banco británico Barclays no ha desaparecido del ámbito deportivo. Cerca de diez millones de libras son la inversión principal de Barclays en la competición femenina, que además pagará 600,000 euros al equipo vencedor del torneo. Un premio considerable para el desarrollo de los equipos, pero sobre todo, para beneficio de las jugadoras. Asimismo, en Inglaterra se puede citar el caso del Everton pues, en meses recientes, la compañía telefónica MegaFon ha extendido su apoyo al equipo femenino como parte de la renovación del contrato que hasta hace poco solo consideraba al cuadro varonil. Por otro lado, en selección, la automotriz SEAT, se ha comprometido con el conjunto español, lo que abarca tanto a jugadores como jugadoras. Desde junio de 2019, SEAT se ha convertido en patrocinador de la Selección Española Femenina, haciéndose cargo también de su transporte, tal y como se pudo observar durante Francia 2019. Más aún, la fábrica de autos patrocina de igual manera a la Selección Femenina sub-21 y el campeonato de la Copa de la Reina.


Un interés particular

El futbol es uno de los mercados más ricos en el mundo, basta con preguntarle al expresidente de la FIFA Joseph Blatter sobre los millones que el deporte organizado puede generar. Por supuesto, existe una lógica que explica la fuerte inversión de empresas en el deporte más hermoso y rentable del mundo. De acuerdo con un estudio de la Universidad Complutense de Madrid, existen cinco razones para invertir en el balompié: exclusividad, visibilidad, hospitalidad, acceso a contenido, y presencia de medios. Al respecto, el futbol femenino representa una oportunidad sumamente atractiva de inversión, sobre todo para el comercio local. Pequeñas y medianas empresas, primeras en apostar por esta rama del deporte, se han visto beneficiadas por el crecimiento de las ligas, logrando que sus marcas lleguen a otras latitudes, sean del mismo país o fuera de este. Además, el futbol femenino se caracteriza por desenvolverse en un ambiente en el que, si bien existe la competitividad, la deslealtad es poco común, brindando a los patrocinadores mayor seguridad en su imagen.


En cuanto a la exclusividad, esta representa una de las claves para alcanzar la independencia económica de los equipos femeninos. Mientras el futbol masculino se encuentra tapizado (literalmente) de patrocinadores, el futbol femenino no lo es todavía. Así, algunas empresas han logrado colocarse como las únicas, o principales, patrocinadoras de clubes y torneos, permitiendo un crecimiento para todas las partes involucradas. Ejemplo de esto es Iberdrola, el grupo empresarial con sede en Bilbao, que actualmente es más conocido gracias a la expansión de la liga femenina española. Lo mismo que Mediapro, el medio de comunicación que cuenta con los derechos de transmisión de casi todos los equipos en España, convirtiéndose en lo que muchos llamarían un monopolio. Ante esta situación, que deja ver la gran oportunidad económica que representa el futbol femenino, la Real Federación Española de Futbol (RFEF) ha buscado hacerse de los derechos audiovisuales de la Liga Iberdrola desde 2019. Para ello, la RFEF realizó una propuesta de 550 mil euros a cada equipo, oferta que tanto el conjunto blaugrana como merengue aceptaron.

Siguiendo con la Liga Iberdrola, gran parte de los equipos que conforman este torneo cuentan con un patrocinador exclusivo. Entre ellos destacan el Atlético de Madrid, Barcelona y Sevilla, por ser clubes sumamente conocidos en sus versiones masculinas. Sin embargo, las marcas de Herbalife, Stanley y Marathonbet solo han firmado con su contraparte femenina, respectivamente, convirtiéndose en casos donde el futbol femenino representó una mejor inversión. Claro que se puede mencionar otros ejemplos como los de la Real Sociedad y el Athletic, que firmaron con la compañía telefónica Euskatel, o el Espanyol con la compañía Miró. Asimismo, Maria Teixidor, quien fuera la encargada del Barça Femení, logró que la marca catalana Naulover, fuera la responsable de vestir al equipo, y es que, en palabras de Teixidor “para ser un equipo de primera hay que vestir como tal”. Una cita que nos permite entender la importancia de este tipo de patrocinios, que no solo inyectan capital a las instituciones deportivas, sino que también permiten forjar una mejor imagen, una propia.


Otro factor importante a considerar es el mercado exclusivo que las mujeres representan pues, existen productos que, socialmente, van dirigidos a este grupo específico de la población. En Inglaterra véase el caso del Manchester City, que recientemente firmó un acuerdo con la empresa de toallas para limpiar DYLON, que aprovechó a jugadoras como Houghton, Stokes y Scott para sus campañas publicitarias. En la Liga MX BBVA Femenil ocurre algo similar con Pachuca y Puebla. Las Tuzas cuentan con el patrocinio de la marca Saba, en tanto, la Enfranjadas visten el logo de la pastelería La Zarza. En definitiva, este fenómeno no debería ocurrir, desafortunadamente es un estereotipo, que como la sociedad misma, se ve reflejado en el futbol. Por otro lado, León y Monterrey están respaldadas por instituciones como Caja Popular Mexicana y MTY Bariatrics. Una inversión que, pese a representar un diminuto porcentaje en la liga mexicana, habla de un considerable crecimiento en los tres años que tiene el torneo de existencia.


Afirmar que el futbol femenino no es rentable implica desconocer la historia, el deporte y la economía. Desde el equipo impulsado por Alfred Frankland hasta la gestión de Maria Teixidor, los equipos de mujeres han demostrado tener la solvencia económica suficiente para mantenerse, e incluso, representar un ingreso importante para los Estados. Más allá del romanticismo que los aficionados se han obstinado en defender, hoy en día, el mundo se mide y cuantifica en dinero, por lo que es imposible pensar en un futbol practicado por el puro amor al deporte. De ahí que sea indispensable la inversión en el futbol femenino, que al igual que el varonil, ha dejado de ser un simple pasatiempo y se ha convertido en una profesión, en un negocio. Uno con más ventajas de las que se conoce, de las que se habla. Entre éstas, destaca el mercado al que se dirige, representando las mujeres más de la mitad de la población global. Además, Estados Unidos es uno de los países que más consume esta rama del deporte, convirtiéndose en un gran “cliente” que un equipo como Manchester United ha sabido aprovechar, agotando las camisetas de Tobin Heath y Christen Press antes que las de cualquier otro jugador.


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