La prórroga: Cuando noventa minutos no bastan

Por Adriana C. Espinosa


El 1ro de mayo de 2019 el corazón del célebre cancerbero Iker Casillas, así como el de toda la afición española y otros tantos miles, dio un vuelco inesperado. En medio del calentamiento con su entonces equipo, el FC Oporto, la vida del dos veces campeón de la Eurocopa cambió para siempre. Un infarto llevó al portero español a reflexionar sobre su salud, para posteriormente poner fin a su carrera deportiva. Una decisión que, aunque difícil, parecía aligerarse con la vitrina llena de títulos a nivel de clubes y selección. Champions, ligas, copas, y aquel mágico Mundial de Sudáfrica 2010, es el legado de un arquero que, como pocas veces se puede decir, hizo caso al corazón sin temor a equivocarse. Sin embargo, no todas ni todos los deportistas tienen la fortuna de enfrentarse a la adversidad con la seguridad de haberlo hecho todo.


Coraje y corazón

Tal y como predica la figura del “Cholo” Simeone, Virginia Torrecilla, futbolista del Atlético de Madrid, se ha sobrepuesto a la enfermedad del cáncer partido a partido. Collerense, Sporting de Palma, Barcelona, Montpellier, y su regreso a España con el Atleti en 2019, la convierten en una de las futbolistas más jóvenes y experimentadas que, no obstante, puso pausa a su carrera en mayo de 2020. Acostumbrada a sufrir dolores en las cervicales, Virginia no esperaba el diagnóstico de un tumor cuando, el médico del club colchonero, le ordenó un TAC (tomografía computarizada). De esa forma, y en menos de una semana, la internacional con España era diagnosticada, internada y operada. Aún con ello, el mayor temor de Torrecilla no era su salud, sino su familia. Después de todo, y pese a su implacable carrera como futbolista, Virginia lo tenía claro: lo más importante era evitarle a los suyos la pena y el dolor de una enfermedad como el cáncer.



Virginia Torrecilla, del Atlético de Madrid

Afortunadamente para Torrecilla, y el futbol, el tratamiento empezado hace más de un año, fue exitoso, concluyendo el pasado 5 de marzo de 2021. El anuncio vino de la propia jugadora, siendo celebrado por la comunidad deportiva de la misma manera que se celebra la obtención de un título. Justo como ocurrió meses atrás, en enero, cuando el Atleti alzaba la Super Copa, dedicándosela a una mujer que con su lucha las ha inspirado a todas. Algo similar a lo ocurrido en La Liga, cuando Diego Costa celebró su anotación ondeando la playera con el nombre y dorsal de Virginia en ella. Por supuesto, el apoyo del club no vino solo de parte de sus compañeras y compañeros, sino de toda la institución, pues desde el principio el club madrileño brindó todas las facilidades posibles a su jugadora. De esa forma, Virginia ha vuelto a los entrenamientos que, aunque personalizados, buscarán tener de regreso a una pieza clave en el equipo, con la esperanza quizá de conquistar un campeonato más.


Larga vida a la reina

El escudo del Chelsea posee uno de los símbolos más míticos e históricos: el bastón de la Abadía de Westminster, una de las construcciones más grandes en Inglaterra y donde, casi en su totalidad, han sido coronados los monarcas de Reino Unido. Algo que podría pasar inadvertido para la mayoría, pero que coincide con el valor otorgado a ídolos como Lampard, Terry o Drogba, considerados reyes de Londres. Sin embargo, así como ocurre con Reino Unido y la reina Isabell II, hoy en día el Chelsea no conoce otra monarca que no sea Fran Kirby. Aún con un breve paso por el Reading de Inglaterra, ningún color le ha sentado tan bien a la delantera inglesa como el azul, vistiendo la playera de las Blues desde 2015. Pieza clave en el esquema de Hayes, hasta hace poco Kirby afrontaba una enfermedad cardiaca, misma que ha combatido como al resto de sus rivales: de frente, uno contra uno.


Pese a sufrir un primer colapso en presencia de sus amigas, Kirby mantuvo su diagnóstico reservado, principalmente el hecho de tratarse de una enfermedad en el corazón. Por supuesto, e inevitablemente, una de las pocas personas en saberlo fue su entrenadora, Emma Hayes, que jugó un papel fundamental en la recuperación de la futbolista. Más allá de los problemas físicos a los que se vio enfrentada, su mayor preocupación era la posibilidad de no regresar a las canchas, de no vestir la camisa del equipo londinense. Fran tuvo que abandonar los entrenamientos por un tiempo, lo cual llevó a muchas especulaciones, produciendo angustia en la delantera. La misma jugadora reconoció que, escuchar comentarios sobre su supuesta falta de compromiso, aunado a los aparentes motivos por los cuales el club había fichado a Sam Kerr, fueron en gran parte la razón por la que se sentía devastada. Y es que, al contrario de las ramas varoniles, en el futbol femenil se tiene la mala costumbre de subestimar y minimizar a las futbolistas.


Emma Hayes (izq) y Fran Kirby (der), del Chealsea

Evidentemente, Fran nunca renunció y tras reconocer que la resiliencia no es (o era) una de sus fortalezas, ha recuperado su gran nivel de juego. “(…) Así que, desafío aceptado: Sabía que necesitaba trabajar en ello (ser resiliente)” fueron las palabras con las que la propia delantera describió el inicio de un nuevo proceso. El trabajo de Kirby fue notable, incluso Hayes aseguró que la futbolista no regresaría a su nivel, sino que lo superaría. Entre las muchas pláticas que entrenadora y jugadora han sostenido a partir de la enfermedad diagnosticada, Fran prometió a Emma y a sí misma que volvería mejor que nunca. De esa forma, la historia de Kirby, continúa asemejándose a la que encierra el escudo del Chelsea. La Abadía de Westminster fue el resultado de una enmienda ofrecida por el rey Eduardo, y aunque Kirby no tiene nada que demostrar, su enfermedad ha representado la oportunidad para construir algo más grande de lo esperado.


Segundo tiempo

En un partido de futbol, la segunda mitad representa el momento en que las y los entrenadores hacen el mayor número de modificaciones, ya sea para corregir el planteamiento inicial o cambiar el resultado. Una estrategia que Evelina Cabrera trasladó fuera del campo. La originaria de Argentina, pasó algunos años durmiendo en la plaza enfrente de su escuela, para de esa forma poder completar su educación. Posteriormente dividió su tiempo entre el estudio y el trabajo, a lo que más tarde se le sumaría el futbol. Fue entonces cuando se presentó el primer cambio, pues a través de la redonda Evelina aprendió valores para mejorar su vida. Solo tiempo después, el diagnóstico de un tumor, una cirugía necesaria y la advertencia de no practicar ninguna actividad física llevarían a Cabrera, nuevamente, a modificar su plan.



Evelina Cabrera, quien fuera presidenta de la AFA

Empeñada en seguir ligada al deporte, la argentina comenzó a entrenar mujeres de todas las edades, llegando a fundar la Asociación Femenina de Fútbol Argentino (AFFAR). Una institución que ahora cuenta con convenios para becar a niñas en el Instituto Johan Cruyff, y recibe apoyo de las Naciones Unidas, por medio de la cual se realizan exámenes médicos de forma gratuita a personas vulnerables. Sin embargo el partido aún no estaba resuelto, Evelina tendría que replantearse la manera de entrenar cuando decidió aceptar a Mirna Gamarra, una chica no vidente pero apasionada por el balón. Aquello implicó una capacitación en paradeportes, así como la fundación de Las Ramonas. Un episodio que consagra toda una vida llena de cambios, derivando en un partido totalmente diferente al inicial, y que culminó al ser reconocida por la Organización de las Naciones Unidas por su labor social.


Al final del día, el deporte es una plataforma que sirve para motivar e inspirar, desbordando talento en la cancha o mostrando resiliencia ante alguna enfermedad. Porque existen historias que atraviesan colores, filosofías y ciudades, que se escriben en escenarios de todo tipo, que unifican y fortalecen. Ya no solo se trata de visibilizar, sino de concientizar, de empatizar con los sentimientos y experiencias de otros. En una época en la que los deportistas se han convertido en leyendas vivas, enarbolar una causa permite conocer las muchas y diferentes realidades, que tanto aficionados como personas ajenas al deporte viven. Después de todo, estar en una posición de vulnerabilidad otorga otra perspectiva, recordándonos que todas y todos somos humanos, que nadie está exento de la adversidad, pero más aún, que es posible sobreponerse a ella, perseverar desde la solidaridad que un deporte como el futbol otorga, y debería representar siempre.


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