Después del gol: Más Allá de la Cancha

Actualizado: 5 ene 2021

Por Adriana Espinosa


Muchas causas rodean al fútbol, principalmente al femenino, no obstante y pese a la euforia que produce en los medios durante algunos días, los logros de las mujeres fuera del campo son olvidados rápidamente. La lucha por la equidad de salarios, la primera mujer en comentar una final de Champions, la profesionalización del fútbol en algún país, parecen intrascendentes y sin importancia al perder relevancia con el tiempo.


Fácil es recordar a la seis veces mejor jugadora del mundo, Marta Vieira Da Silva, en aquel último partido de Brasil contra Francia en el mundial de 2019. Entonces, la número ‘10’, pidió a las futuras generaciones de futbolistas luchar por su fútbol: “El fútbol femenino depende de ustedes para sobrevivir” decía Marta entre lágrimas que combinaban la nostalgia por el que fue su último partido mundialista, y el sentimiento de orgullo por todo lo conseguido. Nacida en Alagoas, Brasil, Marta luchó y venció hasta convertirse en un estandarte fuera y dentro de las canchas, tal y como lo deja ver en un texto escrito para The Player’s Tribune. Lejos de sus miedos, Marta tomó la determinación de convertirse en la mejor futbolista, aunque dicho reconocimiento no existiera hasta 2001.

Vía El Universo
Marta en la premiación The Best 2018

Actualmente, la entrega del Balón de Oro considera también a la rama femenil, sin embargo, el premio apenas cuenta con dos galardonadas: Ada Hegerberg y Megan Rapinoe. No fue hasta 2018 cuando se decidió otorgarles el mismo reconocimiento que los hombres han recibido desde 1956. Incluso, no fue hasta este siglo cuando la FIFA creó la categoría de Mejor Jugadora de Fútbol, y en 2016 cuando se entregó el premio The Best, que únicamente la norteamericana Carli Lloyd y la brasileña Marta han recibido.


Goles, campeonatos y medallas le han valido a la Brasileña de Oro dicho prestigio a nivel mundial pero, es el mérito de ser reconocida como la mejor jugadora del mundo en seis ocasiones lo que hará que su nombre permanezca por mucho tiempo en la historia. Ha logrado algo que, incluso cuando ella comenzaba a patear el balón, no era ni siquiera un sueño. El legado de Marta es esa fortaleza, coraje y determinación que nos obliga a no bajar la guardia, no dar ningún paso atrás e ir por más.


El país rival por excelencia de los brasileños es Argentina y, para orgullo de ellos, tenemos a Macarena “Maca” Sánchez Jeanney, originaria de Santa Fe, que se ha dedicado al fútbol desde los veinte años, aunque no fue hasta 2018 cuando “Maca” se dio cuenta de que su realidad era otra. Después de que el entrenador hizo de su conocimiento que no contaría con ella para el resto de la temporada, Sánchez no logró defenderse de lo que parecía ser un despido injustificado, la razón: la falta de un contrato que avalara su labor como futbolista. Es ahí donde inicia la jugada más importante de “Maca” fuera del césped. En principio, ni UAI Urquiza (club al que pertenecía Sánchez), ni la Asociación del Fútbol Argentino (AFA) hicieron caso de la denuncia de la jugadora pero, gracias a la solidaridad de otras tantas futbolistas y la visibilidad que brindaron algunos medios, el 16 de marzo de 2019 la AFA hizo oficial la profesionalización de las jugadoras y la liga femenina.


Esta diferencia es fundamental, pues no siempre se da la profesionalización de ambas (futbolistas y torneo). Para ello tenemos el caso de España, donde la Liga Iberdrola no es considerada profesional pero, de acuerdo con el Real Decreto 1006/1985 las jugadoras sí lo son. Una situación que genera problemas, principalmente en cuanto a derechos, ya que aun cuando en estricto sentido las jugadoras deberían encontrarse en la misma posición que los hombres, la postura de la Real Federación Española de Fútbol (RFEF) impide que esto sea posible. Al respecto, la presidenta del Consejo Superior de Deportes, Irene Lozano, anunció que la Liga Iberdrola será profesional a partir de la temporada 2021-2022.


Así, después de tres proyectos fallidos (Liga Nacional Femenina, Superliga Femenina y Primera División Femenina), finalmente el fútbol femenino español logrará su profesionalización. La diferencia más importante entre el fútbol profesional y el amateur, es la constitución de organismos y estatutos propios, así como el carácter jurídico, que permite desarrollarse de manera autónoma e independiente. Estas últimas (autonomía e independencia) son muy importantes pues, de haberse profesionalizado antes, le correspondía a la Primera Iberdrola decidir la reanudación de la campaña 2019-2020 o la fecha de inicio para la temporada actual, y no a la RFEF que optó por concluir la temporada pasada y retrasar la presente.


Desiree Ellis será un nombre poco conocido para muchos pero, su papel en el fútbol femenino ha sido de gran importancia, sobre todo en el continente africano. Nacida el 14 de marzo de 1963, Desiree rompía las reglas del colegio para poder jugar al fútbol. Con una determinación admirable, Ellis dividía su vida entre el balompié y el trabajo, hasta 1993, año en el que fue convocada a la selección de Sudáfrica. Cuando la entonces mediocampista pidió a su jefe permiso para unirse al equipo nacional, éste se rehusó para posteriormente, despedirla. Aquella situación la aprovechó Ellis para dedicarse al fútbol en su totalidad, ejerciendo como jugadora hasta 2002 y convirtiéndose en directora técnica de la selección sudafricana en 2018. Al frente de las Banyana-Banyana, Desiree conquistó la Copa Africana de Naciones y su primera clasificación a un mundial en Francia 2019. Un triunfo que se gestó desde años antes, cuando las mujeres comenzaron a dirigir equipos de fútbol. Desde Helena Costa (primera entrenadora del fútbol francés), pasando por Carolina Morace (primera mujer que entrenó un equipo masculino), hasta Jill Ellis (primera entrenadora en ganar dos Copas del Mundo), las mujeres se han adueñado del banquillo con excelencia de sobra.


Quizá no siempre logremos estar de acuerdo con el árbitro pero, en este caso, su participación es motivo de celebración. A los dieciséis años, Bibiana Steinhaus ya pitaba su primer partido. A partir de entonces no dejaría el silbato, dirigiendo en la Regionalliga, en la DFB-Pokal der Frauen, en la 2. Bundesliga y, en 2017, se convirtió en la primera mujer en dirigir un partido de las cinco grandes ligas de Europa. Su último partido como silbante se ha celebrado en días recientes, al arbitrar la Supercopa Alemana entre el Bayern Munich y BVB. Claro está que la alemana no fue la primera árbitra en lograr pitar un partido de primera división, ya que Virginia Tovar en 2004 y Claudia Umpiérrez en 2015 (por dar algunos ejemplos), la presidieron. Por supuesto otras colegas han seguido sus pasos y entre ellas destaca Stéphanie Frappart, considerada como una institución del arbitraje femenino y que pitó el partido de la Supercopa Europea en 2019.


En el campo, desde el banquillo, silbato en mano, pero también desde la cobertura las mujeres han hecho suyo el fútbol: Ángela Lerena, Tatiana Briseño, Majo González, y Marion Reimers, son algunas mujeres que dan voz al fútbol en México, como a otras tantas causas. En el caso de La Reimers, se ha convertido en una de las más destacadas periodistas en el ámbito deportivo, al ser la primera mujer hispana en comentar un partido de Champions League. Su amplio conocimiento y dominio sobre el deporte le han permitido romper fronteras, además de generar más espacios de equidad.


Muchas veces hemos aplaudido los logros de mujeres que han cambiado el fútbol, que han logrado hacer de la balanza una más equitativa y, sin embargo, son pocas las ocasiones en que somos conscientes de lo que realmente significan estos triunfos, más aún, lo que se ha hecho para lograrlos. Con trabajo y sacrificios lograremos heredar un fútbol más justo a futuras generaciones, un fútbol en el que las jugadoras sean todas profesionales, todas las ligas sean reconocidas y sin importar la raza, nacionalidad o género puedan tener un lugar en la cancha. Inspiradas por las palabras de Marta, debemos entender nuestro papel en la historia del fútbol femenino, que sufre derrotas porque son parte natural de un futuro triunfo, del deporte. Debemos pues, cuidar del legado que se nos ha sido entregado, potenciarlo, mejorarlo.


El fútbol es más que un deporte y si vemos los resultados obtenidos hasta el día de hoy por el fútbol femenino, nos daremos cuenta de que éstos van más allá del césped. Discriminación de género, racismo, homofobia, desigualdad, machismo, son problemáticas que invaden la cancha pero que de ninguna manera nos han detenido y, por el contrario, las estamos venciendo.


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