Desarrollo deportivo: Una mirada a la desigualdad

Actualizado: 7 ene 2021

Por Adriana C. Espinosa


En 2011, previo a la celebración del Mundial en Alemania, la Federación Internacional de Futbol Asociación (FIFA) emitió una guía para la salud y buena condición física de las futbolistas, donde, entre otras cosas, se abordan temas como la menstruación y el embarazo. Dos condiciones, más no condicionantes, que deben ser consideradas para la práctica, no solo del futbol, sino de cualquier deporte. Al respecto, la Football Association Women’s Super League se ha convertido en un ejemplo, con clubes como el Chelsea o el Manchester United que han trabajado para brindar mejores condiciones a sus jugadoras, protegiendo su salud y respetando su derecho a la maternidad. Por supuesto, existen otros casos como el VfL Wolfsburg o (a nivel selecciones) Estados Unidos, que también han trabajado por procurar un mayor beneficio a sus futbolistas.


Un tabú deportivo


La menstruación es más que un sangrado vaginal ya que, aun cuando no representa ningún impedimento para la práctica del juego (de hecho, se ha comprobado que el rendimiento de las jugadoras puede ser mejor durante su periodo), representa un aspecto muy importante de la salud femenina. Debido a la pérdida de sangre durante la menstruación, las mujeres requieren de cantidades de hierro más elevadas que las de los hombres. Por ello, se recomienda el consumo de carnes rojas, cereales, frutas y verduras altas en este mineral, así como la reducción de alimentos que impidan la correcta absorción del hierro. Por el contrario, un mal balance alimenticio, podría traer consecuencias como anemia o deficiencia de hierro, como ocurrió en 2007, cuando la Selección de Suecia presentó problemas al respecto en la mayoría de sus jugadoras. Un acontecimiento relativamente reciente y alarmante, que da pie a una conversación en la que el mundo del deporte en general debería estar inmerso.


En este sentido, la entrenadora del Chelsea, Emma Heyes, expresó a inicios de año que se considera “una entrenadora en una industria donde las mujeres son tratadas como pequeños hombres”. Una declaración que bien podría definir la manera en que las futbolistas son concebidas en el balompié pues, la equidad en el desarrollo deportivo continúa siendo una realidad lejana. Clubes e instituciones, han fomentado una “igualdad” que, en realidad, solo beneficia a los varones e incrementa la brecha entre hombres y mujeres. Consciente de ello, Heyes, en colaboración con su equipo y la doctora Georgie Bruinvels, desarrollaron un sistema para monitorear el ciclo menstrual de las jugadoras, midiendo el impacto de este en cada una. De esa manera, las futbolistas han podido recibir un entrenamiento y dieta adecuada, lo que ha traído buenos resultados al club. Pese a que la menstruación eleva la probabilidad de sufrir una lesión, el monitoreo sobre el ciclo menstrual, ha permitido diseñar trabajos de menor carga física, consiguiendo que, las Blues, sean el único equipo en Inglaterra que no ha reportado ninguna lesión en el ligamento cruzado (una de las lesiones más comunes en futbolistas).


Pese a incrementar su popularidad gracias a su colaboración con el equipo londinense, la especialista Georgie Bruinvels llamó la atención de equipos, de futbol y otras disciplinas, después de su trabajo con la Selección de Estados Unidos durante Francia 2019. Las campeonas del mundo, aun con un talento nato para el balompié, lograron aumentar su nivel de juego gracias a la intervención de Bruinvels. Utilizando una aplicación similar a la que actualmente emplea el Chelsea, las seleccionadas estadounidenses consiguieron armonizar su ciclo menstrual con la justa mundialista, lo que permitió a la entonces directora, Jill Ellis, conocer el estado de sus jugadoras para trabajar de manera más eficiente en la planeación de partidos. El resultado todos ya lo conocemos, y es que, el equipo de las barras y las estrellas no solo conquistó su segundo Mundial de manera consecutiva, sino que lo hizo de manera dominante.


Asimismo, es importante precisar que debe existir un cuidado especial en los niveles de calcio de las jugadoras pues, estos se ven afectados por las hormonas sexuales. A lo largo de su carrera profesional, una futbolista puede sufrir fracturas por tensión, resultado de la disminución en la densidad ósea, que impide la realización de movimientos de carga mecánica. En otras palabras, la menstruación de una futbolista puede provocar un desbalance en sus niveles de calcio, reduciendo la resistencia de sus huesos, y por ende, incrementando la probabilidad de sufrir una lesión muscular o fractura de hueso. Cabe señalar que esto ocurre con mayor frecuencia en aquellas mujeres con un ciclo menstrual irregular o nulo, que resulta de una mala alimentación o exceso de ejercicio. Al respecto, la amenorrea (ausencia de menstruación) ha sido una enfermedad muy común entre las futbolistas, sobre todo cuando el ciclo menstrual ha sido manipulado. La razón principal de esto es la comodidad para jugar, por lo que el uso de anticonceptivos o píldoras trifásicas (que reducen la menstruación a cuatro veces por año) eran una opción muy practicada, pero también de alto riesgo, pues la alteración del ciclo menstrual repercute de forma considerable en la salud.


Derecho a practicar futbol


La maternidad es un derecho protegido por la Organización Internacional del Trabajo, a través del Convenio Sobre la Protección de la Maternidad. Dicho Convenio, en su artículo 3ro, establece que se deben adoptar las medidas necesarias para garantizar que las mujeres no desempeñen ningún trabajo que sea perjudicial para su salud o la de su hijo.En el caso del fútbol profesional, aunque se ha comprobado que las futbolistas pueden realizar ejercicios de alta intensidad, sesiones largas y entrenamientos continuos, los especialistas también recomiendan la poca, o nula participación en actividades donde se corra el riesgo de una lesión en el abdomen, perjudicando la salud tanto de la madre como del bebé. Es importante decir que, todas estas recomendaciones, son resultado del limitado número de estudios e investigaciones que se han realizado respecto de la maternidad en el deporte. Pese al esfuerzo de la FIFA para promover y mejorar las condiciones de las mujeres en este aspecto, la respuesta de la comunidad futbolística ha sido escasa.

Siobhan Chamberlain con su hijo

El caso de la jugadora inglesa, Siobhan Chamberlain, arquera del Manchester United, ejemplifica el rezago que se tiene en esta área. Cuando en 2019, la cancerbera de las Red Devils anunció su embarazo, el club optó por apoyarla, sin embargo, tanto cuerpo técnico como institución, se enfrentaban a esta situación por primera vez. Comentarista, fotógrafa, además de otras actividades, desempeñó Chamberlain mientras era objeto de un estudio a fin de establecer un protocolo adecuado para las futbolistas en esta situación. Fisioterapeutas, médicos, nutriólogos, preparadores físicos y psicólogos se unieron al equipo de trabajo que busca el plan idóneo para permitir a las jugadoras permanecer en activo el mayor tiempo posible, sin que esto afecte su embarazo. Asimismo, podemos analizar el caso de la norteamericana, Alex Morgan. Desde su llegada al Tottenham, el equipo londinense ha permitido a Charlie y su madre, la dos veces campeona del mundo, compartir momentos en la grada, fomentando un vínculo sano entre las ambas.


No obstante, el embarazo debe dejar de ser un asunto de improvisación, con directrices propias y claras. En Argentina, en noviembre del año pasado, se dio un paso importante, logrando que el embarazo dejara de ser considerado como una lesión. Desafortunadamente, los derechos alcanzados parecen más una serie de prohibiciones. En su Boletín No. 5717, la Asociación del Fútbol Argentino (AFA), determinó que las jugadoras deben declarar no estar embarazadas antes de cada partido y que los clubes no pueden permitir a las futbolistas en esta situación participar de los entrenamientos. Tales normas, además de violentar el derecho a la maternidad, son causa de discriminación pues, excluyen a las mujeres que han decidido ser madres. Por supuesto, la AFA, también instauró sanciones para los equipos que busquen despedir a sus jugadoras por embarazo, aunque éstas sean en realidad los derechos que le corresponden a cualquier trabajador, como lo es la indemnización por despido injustificado.


Alex Morgan, con 5 meses de embarazo

En la Liga Iberdrola, el embarazo continúa siendo sinónimo de lesión, o lo que es peor, una lesión de larga duración según el status del futbol varonil. Esta comparación, más allá de ser un falta a cualquier lógica, refleja la ausencia de inclusión, obligando a la mujer a adoptarse a los estándares ya establecidos para los hombres. En este sentido, el Reglamento General de la Real Federación Española de Fútbol, establece en su artículo 124, punto 3, que las futbolistas podrán solicitar la tramitación de la baja federativa hasta que lo estimen conveniente, pudiendo reincorporarse en cualquier momento. Un precepto que, si bien otorga facilidades y protección al trabajo de la jugadora, también pone en desventaja a las futbolistas, omitiendo las prestaciones que el club debería cubrir. A fin de dar visibilidad a esta situación, la clínica Ginefiv y el equipo Fútbolellas CFF, han firmado un acuerdo para formar un proyecto que ayude a las jugadoras a tener más opciones durante su embarazo sin renunciar al balompié.


Por otro lado, la Liga MX Femenil tampoco es precisa en cuanto al protocolo que debe tenerse durante el embarazo de las futbolistas. Ni el Reglamento de Transferencias y Contrataciones, ni el de Seguridad para Partidos Oficiales de la Federación Mexicana de Fútbol (FMF), contemplan esta situación. Solo el artículo 29 del Reglamento de Competencia de la liga femenil considera el embarazo, y lo hace como una lesión. De esta manera, las jugadoras que se embaracen, están limitadas a lo que el contrato firmado con su club pueda prever, generando desigualdad entre las futbolistas. Pese a estar regulada la maternidad por la Ley Federal del Trabajo vigente, ésta solo sirve como una guía, pues no contempla el caso específico del futbol. Sin embargo, derechos como el descanso, la lactancia y el trabajo garantizado, son tres mínimas que todos los equipos deben cumplir. Desafortunadamente, la falta de información e incertidumbre, hacen que las futbolistas se sientan inseguras, e incluso, presionadas al momento de decidir convertirse en madres. En consecuencia, la FMF debe proponer nuevas directrices, y más aún, garantías que protejan a las jugadoras embarazadas.


La ciencia del futbol femenino


Así como la edad, peso o estatura, el sexo puede determinar el diseño de accesorios deportivos, por ejemplo: el calzado. Según un estudio realizado por la Universidad Camilo José Cela, sobre la biomecánica y tecnología aplicadas al calzado deportivo, las mujeres poseen mayor elasticidad, mejor movilidad articular y pies más estrechos. Condiciones que hacen necesaria la existencia de un calzado diferente para las mujeres respecto al de los hombres. Menor rigidez y mayor estabilidad, son las recomendaciones principales para el diseño de tacos femeninos. En el caso de las mujeres, el arco del pie es más alto, el primer dedo es considerablemente más pequeño, además de tener un empeine y una circunferencia en el medio pie más pequeñas. Lejos del diseño, o las preferencias de cada futbolista, los tacos de una jugadora deben tener hormas de menor tamaño pero más estrechas. Además, considerando que el peso de una mujer es menor que el de un hombre, se debe adaptar el arco y la longitud de los dedos. Una diferencia notable en el calzado deportivo femenino es el drop (grosor entre la suela en la zona del talón y la zona del antepié), que siendo tres milímetros menor otorga mayor comodidad a la futbolista.


El GPS es otro tipo de tecnología aplicada al futbol, primero observada en los jugadores, y que actualmente diversos equipos femeninos emplean. Argentina, pese a sufrir de algunos retrasos en el futbol femenino, se ha convertido en un ejemplo, al menos en Latinoamérica, por el empleo de esta tecnología. Recientemente, el Racing ha comenzado a utilizar un GPS para analizar el rendimiento de diez jugadoras en su plantel, lo que permite elevar el nivel tanto individual como colectivo. En España también han apostado por el uso de la tecnología para mejorar el rendimiento de las jugadoras. Más allá del Barcelona o Atlético de Madrid, destaca el Civitas Santa Teresa Badajoz. El recién ascendido equipo, además de debutar en primera división, destacó por el uso de una nueva herramienta: OLIVER. Una plataforma que, a través de un dispositivo colocado en la espinillera, permite conocer las capacidades atléticas y técnicas, además del estado físico y evolución de la jugadora. Actualmente, el Santa Teresa marcha noveno en la tabla, por encima de equipos como el Logroño y Levante, por lo que, podríamos afirmar, OLIVER ha dado resultados sumamente positivos.


Creer que la equidad es dar a las jugadoras exactamente los mismos derechos y propiciar las mismas condiciones es un error que clubes e instituciones han cometido. Siendo los hombres y mujeres dos sujetos con características biológicas distintas, no se les puede comparar, mucho menos, pensar que se tendrán los mismos resultados bajo circunstancias que solo contemplan las particularidades de uno. Condiciones como la menstruación o embarazo, e incluso, aspectos aparentemente sencillos como el calzado, reflejan la necesidad en la que se encuentran las futbolistas de un ambiente donde su desarrollo deportivo no se vea comprometido, ni su trabajo amenazado. Al final, el futbol es una profesión, y como tal, se deben cubrir las prestaciones que el Derecho, nacional e internacional, consagra en sus diversos ordenamientos. Si persiste la exigencia de estas condiciones, no es con la finalidad de tener mayores beneficios, por el contrario, se busca disminuir las desventajas en el plano deportivo. Las jugadoras merecen un trato a la altura de su nivel competitivo, que claramente es muy elevado.


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